jueves, 3 de febrero de 2011

“San Blas bendito, que se ahoga el angelito”

San Blas fue médico de cuerpos y médico de almas, virtudes que le llevaron a ser elegido obispo de su localidad natal, Sebaste (Armenia). Víctima de las persecuciones de Diocleciano  y sus sucesores contra los cristianos, se refugió en una cueva del monte Argeo, manteniendo contacto con sus fieles en oculto y de manera esporádica, dándoles fuerza y consuelo con su ejemplo y su palabra. Visitó a Eustracio antes de que éste fuera martirizado y regresó a las montañas, para comenzar su vida como anacoreta retirado en oración y penitencia. Ya entonces son las fieras las que le hacen compañía y las que reciben la bendición del santo que las libraba de sus males.

Encontrándose los soldados del prefecto Agrícola buscando fieras para las fiestas en el circo, presenciaron la imagen insólita del obispo rodeado de lobos, tigres, leones, osos, liebres y conejos. Conducido Blas ante el procurador, se le juzga por blasfemo y lo martirizan apaleándolo, colgándolo de un madero y desgarrando su cuerpo con garfios de hierro para que desista de su fe. Ante la negativa,  Blas fue decapitado, allá por el año 316.

Cuenta la historia que cuando era llevado ante el procurador, cura milagrosamente a un niño al que se le había atravesado una espina de pescado en la garganta; de ahí la creencia de que protege de los males de garganta.

Hoy se celebra en la localidad madrileña de Talamanca de Jarama la festividad de su patrón, San Blas. Esta tradición comenzó a finales del siglo XIX, principios del XX. Época en la que las enfermedades seguían causando estragos entre la población; "cuando del noroeste soplaba el gélido viento del solano, pulmonías, gripes y catarros aparecían".

En relación con la honda huella que dejaron en la villa estas enfermedades, se acogió a San Blas como patrón, repartiendo en su día pan y queso, que una vez bendecidos adquirían propiedades sanadoras que libraban a quien los comía del mal de garganta.

Tras una misa en su honor, a la que han asistido numerosos vecinos, se ha realizado la procesión por las calles de Talamanca, dirigida por el Cetro y cuatro miembros más de la hermandad que llevan la imagen del Santo. Tras la procesión que trascurre por el centro de la villa se ha procedido, como en años anteriores, a las subastas tradicionales. Primero se han subastado los brazos para el año que viene, para con posterioridad subir a los niños a las andas para besar a San Blas.

La segunda subasta que se ha realizado es la de las tartas, unas aportadas por los fieles y otras compradas por la Hermandad. Tartas de limón, moka, chocolate, San Marcos, Selva negra; treinta y siete tartas que han terminado hoy en el estómago de los afortunados en las pujas. También se han subastado quince roscas que imagino habrán terminado en el mismo sitio. He de decir, que mi vecina me acaba de traer un trozo de la que se ha quedado ella, y mmmm, está rica, rica. Gracias Loli.
 
Este año nos ha acompañado el tiempo, han subido las temperaturas, hacía un sol radiante, pero a algunos les ha costado pujar por los suculentos dulces; como ha dicho Jesús, el encargado de la subasta y miembro de la Hermandad, “Si no pujáis por las tartas nos quedamos sin celebración, así que os invito a que os animéis, o el año que viene no podremos repartir nada”.

Así, con las aportaciones que se hicieron en la subasta del año pasado, se han comprado cien quesos y mil seiscientos panes que se han repartido entre los asistentes. Reparto del pan, sabroso por su toque de anís, y del queso ambos bendecidos, para que todos lo comamos y nos libremos del mal de garganta. Tendré que terminar el que me han dado, porque empiezo a toser y quiero que se me pase antes de que llegue a mayores.

Ya por la tarde se ha celebrado el tradicional baile en el Salón del Puente del municipio, donde todos aquellos que no han podido asistir esta mañana, o los que querían un poquito más, han podido comprar roscas y quesos, y así no privar a sus familiares de tan delicioso y sanador bocado.

2 comentarios:

M. dijo...

Una pregunta: ¿Que religión profesaban sus torturadores?

La Cornucopia dijo...

Sus torturadores profesaban una religión politeísta, adoraban numerosos dioses romanos.